Con motivo de la celebración del 8 de marzo de 2019, Día Internacional de la Mujer, nos proponemos recuperar algunas de estas figuras femeninas que hicieron sus aportaciones, aunque débilmente reconocidas estos años atrás, durante la etapa cultural denominada “Generación del 27”. Ellas se hicieron llamar Las Sinsombrero. ¿De dónde viene ese nombre? No debemos olvidar que la dictadura de Primo de Rivera duró de 1923 hasta 1930, dejando una España cerrada, que daba la espalda al mundo, y quitarse el sombrero era como renunciar al corset tiempo antes, rebelarse, no conformarse con el papel de esposas y madres. Fueron dos de ellas, Maruja Mallo y Margarita Manso junto a García Lorca y Dalí quienes cometieron este acto de rebeldía en la Puerta del Sol, siendo abucheados.
Fueron ellas quienes tomaron el nombre, puesto que ellos podían ser reconocidos autores. Ellas fueron quienes llevaron la voz cantante de la vanguardia artística del momento, no limitándose sólo a la escritura.
A continuación expondremos una pequeña parte de vida y obra de muchas de estas mujeres que se atrevieron a ser rebeldes en su tiempo.

Y estas fueron algunas componentes de las Sinsombrero y algunas de las mujeres más importantes de comienzos del siglo XX. Como vemos, al igual que sus homólogos hombres, ellas retrataban también la situación del momento, que nos ayuda a comprender la España del momento, y con ello la sociedad y la historia. Ellas podrían no tener el mismo papel que el hombre en la sociedad, pero eso les daba otro punto de vista del mundo, un punto de vista que debía, y debe, ser escuchado. El ejemplo claro es el de Rosa Chacel, que sirvió de enfermera durante la guerra. Este es un punto de vista que desde los escritores no nos llega.
Lamentablemente son dos visiones de una misma historia, y una de ellas, la que es protagonizada por mujeres, no se está escuchando y tampoco se está enseñando. Es importante tener una visión completa de la historia, porque nos enseña por qué somos así ahora como sociedad, pero también nos muestra lo que fuimos, dónde fallamos, dónde triunfamos, cómo aprendimos, de dónde venimos y a dónde no queremos volver. Por ello leamos a más mujeres, aprendamos más de ellas, cómo vivieron y cómo se sentían, cuáles eran sus luchas porque no distan tanto de las nuestras. Ellas abrieron nuestro camino, el camino que ahora estamos recorriendo y del que aún nos queda por andar. Que todas ellas, victimas y heroínas, no caigan en el olvido y que nos sirvan de guía.